Los lunes de Candela. Rabioso
¡Cuánta
agresividad por el mundo! Desde que vi a un trajeado bajarse de su lujoso coche
de alta gama, sacar del maletero un paraguas y correr hacia el vehículo
delantero con la clara y flagrante intención de romperle la luna trasera, los
faros, o la crisma, si es que el conductor osaba bajarse del utilitario, no he
vuelto a ser la misma. Los salvajes documentales de la dos me resultan
insípidos, A quién podría impresionarle ya una letal batalla entre dos
rinocerontes macho por el control del territorio y las hembras cuando se ha
presenciado en vivo y en directo el ataque en la sabana de asfalto del ejecutivo-estresado-agresivo
que alberga un psicópata de manual dentro, aunque lleve a sus hijos a un
colegio bilingüe de pago. A mí, desde luego, ya no.
Y sin embargo lo mejor de la
escena aún estaba por llegar: el choteo. Qué secuencia para narrar con tono
chiquistaní tomando cañas…
Ese coche de
delante que se para y espera al límite a que el ejecutivo enloquecido casi
golpee su maletero, y en el último instante acelera bruscamente, dejándole
colgado en su amago, para frenar en seco unos metros más adelante y volver a
aguardar con temeraria cautela el golpe, que de nuevo nunca llega a producirse,
pues el enfurecido vuelve a quedarse a las puertas de la gloria, esta vez más
histérico y fuera de sí, sabedor del pitorreo; y consciente de que por mucha
mala hostia, mucho traje y mucho paraguas, de nada le vale frente a la máquina.
Qué momento,
qué tensión, qué apuestas se hicieron dos jubilados sobre el desenlace: “¿A que
le da?, ¿A que no?, ¿Pero quién lo ha empezado?, Éste, Pues anda que el otro,
Na, Verás, Lo que te digo, La guasa, Mira, mira, pero que va con ganas, Ay, qué
cara rabioso, Na, que al final no se dan…”.
Y, como
colofón, a qué conclusión llegamos: ¿a la de que el hombre es un lobo para el
hombre?, ¿a que no es saludable desayunar azúcares refinados porque dan subidas
bruscas de glucosa?, ¿a que vamos por la vida con emociones cruzadas no resueltas?
No. En absoluto. A decir verdad, yo en lo que más me fijé fue en que el
paraguas era bueno que te cagas. Y si no me hubiera frenado la prudencia, le
hubiera preguntado dónde se lo había comprado. Porque los míos es hacer un poquito
de viento y se dan la vuelta como la falda de Marilyn.
Marilyn en un fotograma de La tentación vive arriba |
Pd de S: Feliz lunes sin estrés. Y gracias por leer y comentar.
jajaja!! Cómo se puede tener tanto arte para escribir?
ResponderEliminarMe parto de risa cada vez que leo tus relatos.
Los adoro yá no puedo pasar un lunes sin leerlos en cuanto llego a casa y enciendo el ordenador es lo primero que hago.
Como siempre gracias por hacerme sonreir.
Un besito grande y feliz semana
Muchísimas gracias, Mariajo. No sábes lo que me alegra oírte decir que te hacen reír y pasar un buen rato.
ResponderEliminar:)
siempre genial hija, escribes que da gustoo!
ResponderEliminarbesazos :P
Gracias, Tere, me alegra que te gustara Madrid :)
Eliminarjajaja, me fije en que el paraguas era bueno que te cagas.. que punto.. Gracias Sol!
ResponderEliminarjeje, es lo que tienen los paraguas buenos... que llaman la atención :)
EliminarMucha razon la fauna del asfalto cadavez mas va aumentando. Y si si va con trage s peor.
ResponderEliminary lo mejor de todo es que es como la vida misma, nadie le pregunto al pobre que le pasaba, pero todos alli mirando si se daban o no, como la vida misma...
ResponderEliminarmuy divertido hija, como siempre
besistos.
Mejor no se puede describir la lamentable frustracción interna de casi el 90% de los conductores.
ResponderEliminar¿Qué otro área de su vida les generará tales pulsiones?