jueves, 8 de noviembre de 2012

Esperando



—¿Lleva usted mucho tiempo esperando?
—No.
—¿Le han llamado ya?
—No.
—¿Y le han dicho algo nuevo?
—Aún no me han llamado, pero lo harán pronto, porque como ya le he dicho no llevo mucho tiempo aquí y de todos es sabido la característica agilidad de los servicios que velan por nuestra salud, por la buena, que no la mala, que esa llega sin que nadie la llame, como una vecina cotilla.
—¿Lleva mucho tiempo esperando?
—No
—No sé qué más preguntarle, quisiera entablar, si usted me lo permite, una conversación; hablando, pienso yo, el tiempo no parece pasar.
—Será que pasa más deprisa.
—¿El qué?
—El tiempo.
—No sé, no creo que llueva. Es que verá, yo llevo aquí ya tres años aguardando noticias, así que no puedo decir que sea mucho; me han dicho que el cambio de turno está a punto de realizarse y pronto me dirán algo nuevo, que si está vivo o muerto yo no lo sé y de todos es conocido, incluso por la vecina cotilla, que un fenecido da mucho más trabajo que un vivo, no sólo por el peso, que también, sino porque hay que buscar tierra y descanso y con lo cara que está la vivienda, sabrá usted, porque de todos es sabido, que el metro cuadrado está por las nubes aunque se mida en la tierra, incluso para lo que los sabios han dado en llamar siempre la última morada. Y usted ¿cuánto tiempo lleva esperando?
—Poco, la verdad. Entré hace un año y medio y ya me han dicho que el cirujano está a punto de bajar, que, claro, por algo se baja a la planta primera cuando uno está una más arriba, porque si no se subiría; vamos que no me han dicho nada nuevo y mire usted que a mí me gustan mucho las novedades, que por algo soy aries, y sobre todo las noticias, las buenas más, claro. Me compro el periódico todas las mañanas, bueno, excepto los números de hace doce meses, que por no salir fuera por si me llamaran..., que ya sabe que basta que uno salga a miccionar siquiera para que le nombren y se le pase el turno como en la charcutería, porque aquí son de los de una y no más Santo Tomás, que luego ya no puedes pasar por eso de que el que se fue a Sevilla perdió la silla, aunque ésta no fuera ni suya: pues ya ve usted que aún no me han dicho nada.

—Vaya.
—Claro.
—No se preocupe.
—Ni usted tampoco.
—Yo creo que estará bien, vivo vamos...quiero decir...
—Yo creo que el mío también, porque un muerto ocupa lo suyo y aquí no se andan con chiquitas, que de todos es sabido, incluso por todas las vecinas del mundo, que aquí lo que menos sobran son sitios.
—Cierto.
—Ya.
—¿Hay hoy partido?
—No compro el periódico desde hace un año.
—Lo había olvidado, claro… Y no sabrá usted si ha habido elecciones.
—El año pasado no las hubo, pero ya estaban empezando a arreglar los baches de las calles, con lo que yo calculo que estarán al caer.
—¿El qué, los peatones?
—No, las elecciones.
—Ah, claro. Gracias.
—Gracias a usted.
—Dicen que cada persona tiene su propio silencio, así que si usted me lo permite voy a callarme, empiezo a hablar sin decir nada.
—Mi vecina dice que casi siempre se dicen más cosas sin hablar que viceversa.
—¿Y su vecina es cotilla?
—Sólo lo necesario.
Dindondín.
—Familiares de un tal Gómez y un García acudan aquí ahora. Por favor. Que somos profesionales y no podemos perder mucho tiempo con ustedes, que como podrán comprender son muchos y a veces parece que vienen a pasar el tiempo libre, que ya lo quisiera yo para mí, que llevo doblando turno desde la última vez que ganamos Eurovisión.
Silencio del señor A.
Silencio del señor B.
Silencio, aunque no sea necesario, de la vecina cotilla.
—¿Usted tiene un Gómez?
—¿Y usted un García?
Silencio (sin dueño).
—Se me olvidó el nombre de mi familiar.
—Y a mí del mío.
—Si estuvieran muertos llamarían, ¿verdad?
—¡Claro, hombre!, no se preocupe.
—Ni usted tampoco.



Pd de S: ¿esperando?, ¿desperando? Un día un médico me dijo que si me extirpaban la ironía podría morir.
Doble posdata: un beso para los sanitarios, y otro para los que esperan.
El lunes vuelve Candela. Y si estás en Madrid capital feliz puente de la Almudena; y si no, feliz viernes, que los viernes también gustan mucho.


2 comentarios:

  1. Hola,un poco raro el relato hasta que comprendí la ironía jajaja!!!.
    Muchas gracias por compartir.
    Besitos

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  2. Mu bueno. Al fin le dare a la lectura aunq sea eventualmente

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