viernes, 16 de noviembre de 2012

Los Tempos




          Hay días en que creo que eres otro y no tú. Cuándo comprenderás que no es el tiempo lo que soluciona las cosas sino el querer arreglarlas: con palabras, con actos. El mero transcurrir de las horas no las hace mejores, sólo las vuelve más viejas, las enquista y las pudre. Y abonada bajo un mantillo de días, la recriminación tarde o temprano renace bravía; presto el combate entre el olvido forzado y el hiriente reproche. Es una daga loca y ciega que sale a morir matando como un guerrero que ha cantado por tres veces su ¡aú, aú, aú! Y se golpea los pectorales como un primate, porque… en el fondo, eso es lo que es… eso es lo que somos: animales salvajes con bozales de civilización.

Incluso en la discusión, cuán diferentes son nuestros tempos.
Tú crees que el olvido es azul como el frío.
Yo hiervo al tic tac del reloj.


Pd de S: la semana que viene publicaré relato el lunes y el jueves. 
Doble posdata: que vuestros bozales de civilización sólo os aprieten lo justo, que es viernes, ¡biennnnnnn!

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